12 de noviembre, martirio de san Margarito Flores

12 de noviembre, martirio de san Margarito Flores

Vida y martirio de San Margarito Flores García

Hermanos y hermanas:

Hoy recordamos con profundo respeto y admiración la vida de San Margarito Flores García, sacerdote y mártir de nuestra tierra mexicana, ejemplo de fe, entrega y valentía.

Nacido el 22 de febrero de 1899 en el humilde barrio de Ojeda, en Taxco de Alarcón, Guerrero, Margarito creció en el seno de una familia sencilla. Desde pequeño fue un niño frágil de salud, pero su corazón ardía con un profundo amor por Dios. Tras completar sus estudios básicos en su ciudad natal, en 1914 ingresó al Seminario Conciliar de Chilapa, donde se formó con dedicación hasta alcanzar el sacerdocio.

Iglesia del Barrio de Ojeda, en Taxco de Alarcón Guerrero, lugar donde reposan los restos mortales de San Margarito. Imagen cortesía del Sr. Indalecio Colín, de Taxco Guerrero.

Fue ordenado sacerdote el 5 de abril de 1924, y celebró su primera misa el 20 de abril en la parroquia de Santa Prisca y San Sebastián, en su querido Taxco. Su vocación lo llevó a servir como catedrático en el seminario, vicario cooperador en Chilpancingo, y párroco en Tecalpulco, siempre con humildad y entrega.

Pero su ministerio coincidió con uno de los periodos más oscuros de nuestra historia: la persecución religiosa que azotó a México en los años veinte. En junio de 1927, fue arrestado en la Ciudad de México. Tras ser liberado, regresó a Chilapa en octubre, donde recibió la misión de atender la parroquia de Atenango del Río.

Al llegar a esta comunidad el 11 de noviembre de 1927, fue detenido por el capitán Rosendo Manzo. Lo condujeron al cuartel militar, donde permaneció incomunicado. Al descubrir su identidad como sacerdote, fue acusado de incitar a la rebelión y condenado a muerte sin juicio.

La madrugada del 12 de noviembre, fue llevado a pie, atado y escoltado por soldados, hasta Tulimán, en el municipio de Tepecoacuilco de Trujano. Al llegar, pidió orar frente a la iglesia. Luego, con serenidad, expresó estar listo. Fue conducido a la parte trasera de la capilla de San Agustín, donde fue despojado de sus ropas. Rechazó que le vendaran los ojos. Recibió la descarga de fusil y el tiro de gracia.

Su cuerpo fue arrojado a una fosa común. Pero meses después, en medio de una severa sequía, los pobladores decidieron darle sepultura cristiana. Recuperaron sus restos y los inhumaron en el presbiterio de la capilla. Se cuenta que, al concluir el entierro, comenzó a llover copiosamente, como si el cielo mismo bendijera su sacrificio.

El 10 de enero de 1946, sus restos fueron trasladados al Santuario del Señor de Ojeda, en su barrio natal. Finalmente, el 21 de mayo del año 2000, fue canonizado en Roma por Su Santidad Juan Pablo II, siendo reconocido como uno de los mártires de la fe en México.

Hoy, al recordar a San Margarito Flores García, renovamos nuestro compromiso con los valores que él defendió hasta el final: la fe, la esperanza y el amor a Dios por encima de todo. Que su ejemplo nos inspire a vivir con valentía y fidelidad.

San Margarito Flores García, ruega por nosotros.

Oración final:

Señor Dios, que concediste a tu siervo Margarito Flores García la gracia de ser fiel hasta el martirio, fortalece nuestra fe en medio de las pruebas, y haz que, siguiendo su ejemplo, vivamos con entrega, humildad y amor a tu voluntad. Que su testimonio nos impulse a ser luz en medio de la oscuridad, y que su intercesión nos acompañe en nuestro caminar.

Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Texto del sr. Edmundo Maya. Imagen de San Margarito de la srita. Karina Maldonado, ambos pertenecientes a la agrupación Milites Christi.

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