
El 12 de noviembre de 1927, recordamos la muerte de San Margarito Flores. sin embargo, suele pasarse por alto que el padre Margarito no murió solo. hubo un hombre, un buen cristiano de esas tierras guerrerenses, que pudiendo salvar su vida, estuvo dispuesto a dar su vida al lado del padre, nos referimos por supuesto, a don Cruz Pineda, comisario del pueblo Tuliman, quien apenas haber conocido al padre Margarito, estuvo dispuesto a ayudarlo a llegar al destino al que había sido enviado – Atenango del Rio- aunque posteriormente esto le costara la vida.
Don Cruz, tuvo la oportunidad de salvarse… de esconderse.. de huir como se lo pidió su esposa, y sin embargo se negó a hacerlo y dejar solo al padre. así que, casi sin conocer a San Margarito, decidió acompañarlo a la muerte.
Don Cruz es un gran ejemplo de fidelidad a Dios, a su Santa Iglesia y sobre todo… al sacerdocio católico, al que estuvo dispuesto a defender e incluso acompañar a la muerte. Cuando san Margarito se encontró con don Cruz, le dijo “Nos veremos en el celo“, y estamos seguros de que don Cruz, así como acompaño a San Margarito a la muerte, también lo habrá acompañado al cielo, una vez que le privaron de la vida en Tlapala Guerrero, un pueblo cercano a Huitzuco. Seguramente nuestro Señor Jesucristo premio con la bienaventuranza eterna a este hombre que supo defender, incluso con su vida misma, el sacerdocio de Cristo, representado en la persona de San Margarito Flores.
Don Cruz Pineda, Comisario de Tuliman Guerrero!!! Murió… Por Dios y por la Patria!!!!
Que Viva Cristo Rey!!!!
