
En este año, estamos conmemorando el primer Centenario de la Gesta Cristera.
Fue una epopeya en toda la extensión de la palabra. En donde un pueblo noble y sencillo, se enfrentó sin vacilar, en contra de todo un gobierno que estaba sostenido por los Estados Unidos de América.
Y aquí esta lo triste del asunto: desde el primer momento, estos valientes sufrieron traición tras traición, desde el comienzo de la lucha, padecieron la ingratitud de tantos que debieron ser los primeros en apoyar su lucha. Cuantos les dieron la espalda, y sin embargo, ellos, por combatir por Cristo Rey, no vacilaron en seguir su lucha, aunque humanamente no tuvieran muchas esperanzas de éxitos, su esperanza estaba en Dios, en el Dios de los ejércitos, y no en fuerzas humanas.
Fueron tres años de lucha… de sacrificios sin límite, hasta que fueron obligados a dejar las armas y quedar desamparados ante sus enemigos, que cobardemente le dieron muerte a tantos de ellos.
Padecieron muchas ingratitudes, y el problema ahora, es que siguen padeciéndolas. Desde la ignorancia de la mayoría de los mexicanos que no conocen la gloriosa epopeya de nuestros antepasados, ni quieren saber nada de ella, por lo que signifique sacrificio y abnegación.
Nuestros cristeros, siguen padeciendo las ingratitudes de tantos que se desinteresan por lo que hicieron. Es tan triste entrar en supuestas librerías “católicas” y preguntar por libros sobre la cristiada, y en la mayoría de ellas, no encontrar ni un solo libro que hable del tema.
Es tan triste que en la mayoría del país, ni siquiera se mencione el tema en las diversas diócesis. Es verdad que en tantos lugares se están realizando diversas conmemoraciones, pero estas son insuficientes, en la mayor parte del país, no se sabe siquiera que un día, miles de hombres valientes, tomaron las armas para defender lo más sagrado que tenían: su Fe católica.
Creo que es el momento de salir de la indiferencia y hacer cada quien lo que le corresponda. No podemos permitir que el desconocimiento de esta etapa gloriosa de nuestra historia nacional, siga existiendo, cada quien, debe hacer lo que este a su alcance para dar a conocer nuestras glorias pretéritas.
Esa es nuestra responsabilidad hoy: dar a conocer el heroísmo de nuestros antepasados… ojala estemos a la altura del momento histórico que nos tocó vivir.
¡Viva Cristo Rey!
Hay tanto que aprender de nuestra historia y de estos hombres. Se me cae la cara de vergüenza ante ellos. Dios nos ayude a seguir su ejemplo de amor, fe y entrega